Cada vez que realizo un tratamiento facial me encuentro con un lienzo en blanco al que poco a poco voy descubriendo en cada tacto.
A través de cada movimiento mi mano va recorriendo el rostro y comprendiendo en qué estructuras están las tensiones, cómo está la temperatura de su piel, cómo responde su respiración; hasta que en esa escucha profunda, no solo del rostro sino de la persona, voy comprendiendo qué es lo que necesita e implementando la técnica adecuada.
Cada movimiento que mi mano realiza tiene una intención detrás. No se trata de movimientos automatizados que siguen unos protocolos establecidos o previamente definidos, sino un baile centrado en ti: en lo que tu rostro expresa, en tus tensiones y en tu bienestar emocional.
A esto llamo yo escuchar con las manos. Que muchas veces tiene más que ver con parar y estar, que en hacer. En ese espacio atemporal es donde ocurre la magia.
Leo las sutilezas del cuerpo estando presente, preparo mis manos con mimo y pongo mi corazón en cada sesión.
En tu sesión.
Te podría decir que soy facialista especializada en la técnica de lifting facial japonés Kobido, pero prefiero contarte que lo que me apasiona es la liberación emocional y tensional. En mis terapias faciales y formaciones combino:
Estas corrientes han sido mis grandes influencias e inspiración para desarrollar mi propia metodología, llamada: el lifting facial japonés de autor, con la que formo a aquellas personas que quieren aprender a crear tratamientos faciales personalizados con su sello único y diferenciarse en el mercado. Un viaje profundo tanto si están empezando como si tienen años de experiencia.
A través de mis manos y de alta cosmética orgánica despierto la belleza genuina y única que habita en cada persona y les ayudo a:
Todo ello para que se sientan más bellas, relajadas y llenas de autoestima.